Horas bajas

8 marzo, 2007

¡¡ATENCIÓN!! El Blog se ha cambiado de dirección. Ahora está en http://nosolomates.es
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No habrá matemáticas en este post. Y va a ser largo.

Realmente no sé como encararme a él. Hace poco más de 4 horas que escribi mi última entrada, cargada de ironía, en mi estilo. Nada que ver con el estado de ánimo que tengo ahora mismo. Vengo del cine, es la 1:15 y tengo que levantarme antes de las 7. Debería estar acostándome, pero no puedo hacerlo antes de escribir todo esto. La película elegida: “El último rey de Escocia”, retrato del dictador ugandés Idi Amin y sus barbaridades. La película es dura, muy dura, de las que te hacen reflexionar. Pero no fue exactamente esto lo que me hundió.

Antes de empezar la película, me llevé una gran alegría en los trailers. Uno, el de “Sunshine” de Danny Boyle, que como película parece un bodrio, pero el trailer me alegró porque utiliza la banda sonora de Clint Mansell para “Requiem por un sueño”, elegida por mi como la mejor banda sonora de todos los tiempos (y soy un adicto). Precisamente pensé en eso: Se sabe que esta banda sonora es una obra de arte porque la utilizan para promocionar otras películas (ya lo habían hecho con “El señor de los anillos” y en montones de anuncios de televisión).
El siguiente trailer me alegró aún más. También llevaba música de Clint Mansell, pero esta vez original. Y es que no era ni más ni menos que el trailer de “The Fountain”, película que llevo más de un año esperando y parece que ya se deciden a estrenar (por fin). Y es que es la nueva película de Darren Aronofsky desde la mencionada “Requiem por un sueño”. No sé como tratará el paso del tiempo a Darren, pero no soy el único que, a pesar de que solo ha hecho dos películas (“Requiem” y “Pi”), le considera un genio.

Recuerdo y escribo esto para animarme un poco y no insultar a nadie más adelante. No es propio de mi escribir “en caliente”, como ya sabéis por mi Crónica Once, pero está vez es superior a mi.
Allá voy: Al otro lado del pasillo estabán sentadas un grupo de mujeres de mediana edad, en plan grupo de quinceañeros, es decir, hablando todas con todas y a la vez. Pensé que iban a seguir hablando durante la película, dando la lata (por experiencia, un grupo de más de 4 personas en un cine es para temerles). Lo cierto es que durante la película se comportaron, pero fueron las que me hundieron en este estado. Al acabar la película, después de ver las miserias y atrocidades que puede llevar a cabo el ser humano, y con el rótulo “Basado en hechos reales” todavía en nuestras retinas, estas señoras empezaron a partirse de risa, entre comentarios como: “¿Quién eligió la película?”, jajaja, “La próxima una de Disney”, jajaja, “Oye, la música es buena”, jajaja.
En la película, un personaje dice, refiriéndose a Amin: “Se ha convertido en un mosnstruo”. Yo ahora no dejo de preguntarme: ¿Y nosotros? ¿En qué nos hemos convertido nosotros? ¿Somos así de insensibles? Quizá hemos visto demasiados telediarios. Pensé en escribir esto en una crónica, pero ya estoy harto de echarle la culpa a la televisión.

Hace menos de un mes que empecé este blog. En un pricipio, uniéndome al trabajo de Juanjo, Roberto y Manuel en “Iguales en las 3000” y a Ángel en “Comunicación Audiovisual”. He ido acumulando algún enlace más con un objetivo común: Conseguir un mundo mejor a través de la educación. Es posible que no esté bien que yo diga esto, porque soy uno de los implicados, pero creo sinceramente en el trabajo que realizo en este blog, así como en el que desarrollan los mencionados Ángel, Juanjo, Roberto, Manuel y también Antonio, Carlos y todos los que vaya enlazando con el tiempo. Pero al ver personas como estas señoras, no puedo dejar de preguntarme si todo esto merece la pena. Es cierto que individualmente se pueden encontrar personas con una moral ejemplar, pero como especie, y en concreto nuestra sociedad, hemos perdido totalmente el norte.

Sé que mañana me levantaré, iré de nuevo a clase y el mundo me absorberá otra vez. Se me habrá pasado este bajón porque sé que mis alumnos no tienen la culpa, y volveré a fijarme en las cosas buenas (que las hay). Pero ahora, en la soledad de mi habitación, pienso que quizá yo también sea un insensible que vuelve a su mundo después de ver todas estas cosas terribles. Por eso he restado tiempo a mi sueño, necesitaba por lo menos dejar constancia de estas reflexiones y este estado de ánimo antes de que se pierdan en la marabunta de la vida diaria.

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