El conejo y la chistera

29 octubre, 2007

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Ha sido un día terrible. Resulta que a todo el mundo le ha dado por hacer las cosas más tarde de lo normal. Ya ayer sospeché algo, cuando vi que el telediario empezó a las 4, en vez de a las 3 como es habitual. Pasó lo mismo con los demás programas, pero no le dí mucha importancia, pensando que habrían puesto algún especial sobre la Pantoja y el resto de la programación se había retrasado. Como era domingo, no pasó nada más. Pero hoy todo ha sido un caos. El Instituto ha empezado a las 9:30 en vez de a las 8:30, y el recreo, a las 12:10. La tienda de la esquina ha abierto a las 10, en vez de a las 9 y el autobús también ha pasado tarde, una hora exactamente. Creo que es una conspiración. Al final he conseguido evadirme un momento de ese caos y pensar en la situación. Por si alguién se siente igual que yo, encontré una solución: He cambiado la hora de mi reloj a una hora antes y así puedo seguir haciendo las cosas a las horas habituales, pero por la hora de mi reloj. El telediario volverá a ser a las 3 (de mi reloj) y el Insti comenzará a las 8:30. Todo será otra vez normal para mi, pero vaya susto me he llevado.

VERSIÓN ALTERNATIVA:
Este fin de semana tuvimos que atrasar los relojes, a las 3:00 del domingo volvieron a ser las 2:00. Es decir, hemos tenido una hora más. ¡Qué bien! El gobierno nos da una hora, y gratis, con lo caro que está el tiempo. Pero no es así exactamente. El Gobierno no regala nada. En realidad esa hora era nuestra, nos la habían quitado en Marzo. Así que la realidad es que en Marzo nos quitan una hora, se la guardan todo el verano, y nos la devuelven en Octubre. Se me ocurren varias preguntas: ¿Dónde están los intereses? ¿Qué han hecho ellos con esa hora? Si el tiempo es oro, ¿porqué no lo hacen al revés, prestarnos una hora en Marzo y la devolvemos (sin intereses, claro) en Octubre? ¿No es muy sospechoso que nos quiten una hora para el verano, que es cuando tenemos las vacaciones, y nos la devuelvan para el invierno, que es cuando trabajamos? Yo creo que aquí hay gato encerrado, y no el de Schrödinger precisamente.

CONCLUSIÓN:
Pues ya véis, quería escribir algo sobre el cambio de hora y, como me parece algo gracioso, el post va en tono humorístico. Pero vamos ahora a verlo en serio. ¿Qué es el cambio de hora y por qué se hace? Esa es la pregunta que muchos nos hacemos. “Para ahorrar energía”, dicen los entendidos, pero nadie ve “dónde” se ahorra esa energía. Además, ¿tiene algún sentido andar moviendo las horas de su sitio para ahorrar energía y luego encender los millones de luces de Navidad en Noviembre? No mucho, ¿verdad? Aún así, el cambio de hora está bien. Tranquilos, que es fácil (la teoría, claro) y aquí lo vamos a ver:

Sabemos que el Sol no sale ni se pone siempre a la misma hora, en verano los días son más largos y en invierno, más cortos. Esta es una gráfica con las horas de salida y puesta del Sol en España:

horario.jpg

Esa es la situación sin cambio de hora. He pintado de oscuro las horas de noche y en claro las de día. También he marcado tres líneas, la correspondiente a las 7 de la mañana (hora de levantarse para muchos), la de las 11 de la noche (hora de acostarse) y las 6 de la tarde, un referente sobre nuestro “tiempo libre”. Vemos que aprovechamos bien las horas de luz, pero en verano, que es cuando estamos de vacaciones, el sol sale muy pronto (antes de las 6). Claro, en verano uno quiere levantarse tarde, y no es bueno que el Sol esté tocando las narices por la ventana antes de las 6. En cambio, se pone muy pronto y eso es aún peor porque, después de habernos levantado tarde y haber hecho el supremo esfuerzo de comer antes de las 5, justo cuando vamos a disfrutar del “día”, se hace de noche (fijáos que, en Agosto, el Sol se pone alrededor de las 8 y media). Mal rollo.

La solución: cambiar la hora durante el verano. Así hacemos que el Sol salga y se ponga una hora más tarde. Magia. El conejo ha salido de la chistera y ahora el Sol molesta una hora menos por la mañana (cuando estamos en la cama), pero luce una hora más por la tarde, cuando lo disfrutamos. Solo por eso, la idea es buena, aunque no se ahorrara energía. Pero, ¿dónde se ahorra esa energía? Pues precisamente en esa hora que tarda en ponerse el sol en verano. Seamos sinceros, levantar nos íbamos a levantar a la misma hora, pero acostarnos… ejem. Si en Agosto el Sol se pusiera a las 8 y media, que es cuando le toca, no nos íbamos a acostar por muy de noche que sea. Así que encenderíamos las luces. La situación, con el cambio de hora, es así:

horariocambiado.jpg

Hemos cambiado una hora de noche por una hora de día. Entonces, ¿por qué tanto lío con el cambio de hora? ¿Por qué nos cuesta tanto entender que es algo bueno? Pues sencillo: Porque, con tanto cambio adelante y atrás, ya no sabemos cuál es en realidad nuestro horario. En España, por situación geográfica, nos corresponde el horario de la primera gráfica, que es peor que no hacer el cambio de hora. Pero pensemos, ¿qué es lo que no nos gusta del cambio horario? O mejor, ¿qué cambio de hora no nos gusta, el de Marzo o el de Octubre? Ahí coincidimos todos, el de Marzo está bien, es el de Octubre el que no mejora nada. Y ahí está la tontería de todos los años: si cambiáramos una sola vez la hora y nos quedáramos para siempre con la hora de verano, no habría ningún problema: Estaríamos cambiando horas de noche de la tarde por horas de noche por la mañana, como vemos en el tercer y último gráfico:

horariocambiado.png

Para el ahorro de energía no hay ningún problema, aprovechamos todas las horas de luz natural. En cambio, habríamos mejorado la disposición de esa luz. Por las tardes tendríamos una hora más de luz (eso es bueno) pero por las mañanas tendríamos que levantarnos dos horas antes de la salida del Sol.

Y ese es el tema: ¿Nos importaría que el Sol saliera en Invierno a las 9 y media de la mañana? Si la respuesta es “Sí, me importaría”, el cambio de hora está bien. Si la respuesta es “No, si con ello tengo una hora más de tarde”, entonces deberíamos cambiar la hora permanentemente al horario de verano (que no es el que nos corresponde, lo recuerdo). Todo vuestro.

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¿Cuándo es el Día del Libro?

24 abril, 2007

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Ayer fue el Día del Libro  pero como aquí en Castilla y León también es el Día de la Comunidad, no hubo clase. Esto hizo que a) no pudiera celebrarlo en clase y b) me fuera de “minivacaciones” (daré cuenta de ellas en una Crónica), no escribiendo el post correspondiente. De todas formas, como lo que pienso siempre que llega cualquier “Día de” es que el verdadero “Día de” deberían ser Todos Los Demás, no voy a recomendar hoy ningún libro. Lo haré como hasta ahora, cuando me apetezca, sin tener que mirar la fecha del calendario. Y es que cualquier día es bueno para recomendar, leer o regalar un libro.

Además, como la “celebración” del Día del Libro parece consistir en regalar un libro (en realidad “comprar” un libro), está bastante claro que se trata de una simple operación comercial que no aporta nada al hecho de que los jóvenes (y los no tan jóvenes) aprecien el placer de la lectura, que es precisamente lo que este blog busca. De modo que, en vez de hacer una recomendación literaria, el día de ayer lo voy a utilizar para hablar de los calendarios y las fechas.

Como muchos de vosotros sabréis, el Día del Libro se celebra el 23 de Abril porque en esa fecha murieron los dos escritores “más grandes” de la literatura castellana (Cervantes) e inglesa (Shakespeare). No solo murieron los dos un 23 de Abril, sino que además los dos murieron el mismo año, 1616. Aún así, hago bien al decir “la misma fecha”, porque, aunque ambos murieron el 23 de Abril de 1616, no murieron el mismo día. En realidad, Shakespeare murió 11 días después de Cervantes.

Esto se debe a que, por aquellos años, en España ya se utilizaba el calendario Gregoriano (establecido por el Papa Gregorio XIII en 1582) y en Inglaterra todavía usaban el calendario Juliano (no adoptaron el gregoriano hasta 1752). La diferencia entre esos dos calendarios era precisamente de 11 días.

¿Por qué este cambio de calendarios? Se debe a que lo que entendemos por año es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Sabemos que es 365 días pero, en realidad son 365’25 (más exactamente 365’242189). Es el mismo motivo de que actualmente tengamos los años bisiestos. Cada 4 años metemos un día más en el calendario para corregir ese 0’25. Como desde los romanos no se había hecho esta corrección, el error se había ido acumulando, por lo que los equinoccios (cuando el día dura lo mismo que la noche, el 21 de marzo y el 23 de Septiembre) y los solsticios (saltándonos los formalismos, cuando el Sol esta más alto en el cielo o más bajo, el 21 de junio y el 21 de diciembre. En el Hemisferio Sur al revés) no ocurrían cuando deberían ocurrir, sino 11 días después (por ejemplo, el equinoccio de primavera, en vez de ser el 21 de marzo, ocurría el 1 de abril). Esto llevó al Papa Gregorio XIII a hacer la corrección del calendario y a introducir los años bisiestos para que el error no se volviera a acumular.

Hoy día sabemos que, como tampoco es 365’25, sino 365’242189…, introduciendo un día extra cada 4 años nos pasaríamos un poco. Por eso, los años terminados en 00, que deberían ser bisiestos, no lo son (1700, 1800, 1900, etc). Pero, según esto, el año 2000 no debería ser bisiesto y lo fue. Eso es porque, como nos obsesionamos con la precisión, si quitamos esos años bisiestos nos volveríamos a quedar cortos, de modo que, cada 400 años, el año acabado en 00 que no debería ser bisiesto según la última regla, sí lo es. Y ese año le tocó al 2000. El año 2100 no será bisiesto y 1900 tampoco lo fue, pero 2400 (si llegamos) sí lo será.

En resumen, que cada 4 años ponemos un año bisiesto, cada 100 años quitamos uno de esos años bisiestos, y cada 400 años nos saltamos la regla de los 100 años. Seguramente eso todavía necesite alguna corrección cada 1000 o 2000 años, pero no me la sé y ya no me parece demasiado importante. Sí he oído algo de que hace pocos años (no sé si en el 2000) en Nochevieja adelantaron un segundo los relojes para controlar esta imprecisión, pero a mi me gusta ser curioso sin caer en la obsesión. En cualquier caso, siempre tenéis Google si queréis informaros más.

Un dato menos conocido y más interesante es el hecho de que el escritor peruano Inca Garcilaso de la Vega (no confundir con el español Garcilaso de la Vega), también murió el 23 de abril de 1616. Y esto es lo que os voy a dejar como trabajo de investigación: ¿Murió Inca Garcilaso el mismo día que William o el mismo día que Miguel?